Esta vez decidí admirar sin escuchar musica.
Tambien me quedé descalza.
Llueve, pero una persona muy importante me enseñó que ese no es motivo para volverse adentro.
Me quedo acá y para, la nube se corre.
Como se corrió en Sydney cuando caminaba el icónico camino entre Bondi y Coogee.
Como se corrió en Thredbo los dias que vivimos las cuatro estaciones en solo 7 horas.
Escucho las olas del mar que hoy está tranquilo. Este mar que entra desde el oceano Indico al que me enfrento por primera vez.
Mis pies estan contentos, libres.
Escucho el helicóptero que pasa buscando tiburones y que por suerte no frena, señal de que no encontró nada.
Cuantas veces la música pasa de ser una compañía a bloquearte un sentido tan especial. Un sentido que te ayuda a conectar un poco mas con lo que realmente estás viviendo. Y no hablo de la conexión trillada con el presente, porque mi cabeza está lejos de plantarse solamente en el aqui y ahora. Estoy en el pasado reciente y en el que no lo es tanto. Estoy en el futuro cercano y en el alejado también. Pero no importa. Escuchar me ayuda a conectar. Escuchar me ayuda a mirar y por ende a ver.
Escucho a dos nenitos y su papá que caminan con cañas de pescar, pero como no les presto atención y el inglés australiano sigue siendo un desafío, no tengo ni idea de que hablan.
Veo la luna asomarse entre las nubes aunque sean las 16:30, en este lugar parece no irse nunca. Acompaña al sol como una guardiana.
Escucho, siento y veo.
Muy bueno Manu.
ResponderEliminarte amo
ResponderEliminar💖 hermoso
ResponderEliminarPrecioso!!!
ResponderEliminarGime!! Gracias por leer bella
EliminarLa luna nos conoce más que nosotros mismos...
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