El mensaje de hoy es que la semana que viene cierra Ezeiza. Así como lo leés, de un momento al otro capaz no podés ni siquiera volver. Y entonces? Me pregunto porqué, porqué cada mañana me tiene que despertar una noticia peor que el día anterior. Me recuerdo a mi misma que esto no es personal, que mi “quintita” se vio tan afectada como la del resto del mundo. Y esta vez no es un decir…me acuerdo una vez que escribí algo previo a la final del Mundial 2014 que Argentina iba a jugar contra Alemania; en esa nota hacía referencia a la tan famosa frase “no es la final del Mundo” y afirmaba que esa vez sí, lo era, que me iba a tocar ver en vivo a mi país disputándola y me llenaba de felicidad…también me acuerdo un momento horrible en el que perdimos a una persona muy querida por toda mi familia y evoqué a la frase “no es la muerte de nadie” que uno dice cuando pasa algo para bajarle el dramatismo, y esa vez sí que lo era. Ésta vuelta es, literalmente, tanto mi vida como la del resto del mundo la que se verá trastocada. Y ahí es donde pienso una y otra vez cuánto mal habremos hecho como sociedad para merecernos todo esto que nos está pasando. Y también pienso que si puedo volver o no en el transcurso de estas semanas, es algo anecdótico y que es hora de empezar a plantearse las enseñanzas que nos está dando esta pandemia. A todos y cada uno de nosotros. Dejar de mirar para adentro y empezar a mirar al costado, arriba, abajo, a todos lados.
Mañana seguramente me voy a despertar con otro mensaje más o menos alarmante pero siempre referido a lo mismo. Y pasado. Y el día siguiente. Y así es como empiezo a darle más importancia al presente, al HOY. Me doy cuenta que es el único que importa porque lo que pasó ayer ya no me sirve y lo que pase mañana todavía no me compete.
Fuerza Manu!!
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