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martes, 9 de mayo de 2017

Nuestra primera coima

No me da ni un poco de orgullo el título ni el contenido de esta nota pero me parece importante contar lo que nos pasó y sobretodo ponerle un poco de humor después del mal trago que pasamos.
Veníamos en "la Innombrable", el auto de Felapi, Brian, Juance y Joaco, por la ruta federal 200 camino a Puerto Vallarta en búsqueda de un repuesto para nuestra camioneta. Habíamos pasado el fin de semana en Guayabitos, un pueblito costero del Pacífico esperando que sea lunes para poder solucionar los problemas que había tenido nuestra querida Cindy así que íbamos motivados y, como siempre, con mate en mano hasta que nos pararon los federales.

Yo primero pensé que era por el mate, postura algo ingenua pero siempre ante la falta de conocimiento están todos convencidos de que es droga. La cosa es que nos hicieron correr a un costado un poco alejado y acusándonos de haber pasado un semáforo en rojo nos pidieron la licencia de Ricky que iba al volante.
El policía que estaba con nosotros era joven y su inexperiencia se notaba clarísima en su nerviosismo. Su cara de pubertad era fuertemente acentuada por los brackets que tenía en todos los dientes y el bigote reciente me sonaba a método de convencimiento de posesión de autoridad. Quiso retenerle el registro a Ricky y ante nuestra negativa nos dijo que sino iba a tener que retener una de las placas o inclusive el vehículo entero. La impotencia que manejábamos nosotros tres iba en aumento permanente y veloz. Mientras Ricky hablaba con el señor policía nosotras intentábamos disimuladamente ver cuánta plata teníamos en cambio para solucionar eso rápido y poder seguir, todavía nos quedaba un largo día de trámites y talleres mecánicos.
Tuvimos que ser nosotras las que preguntáramos cómo podíamos solucionar eso para que nos devuelva el registro e irnos. No nos quiso cobrar por derecha acusando no tener recibo para darnos. Se puso nervioso y nos dijo que en la oficina íbamos a tener que pagar 1200 pesos méxicanos (un poco menos de 70 dólares), yo intenté sacar la cuenta rápido, le pedí a Jua que me pase 40 dólares y le dije que me devuelva el registro y eso era lo que le dábamos. Obviamente él no supo hacer el cambio rápido y después me quedé con bronca de no haberle ofrecido menos porque estoy segura de que si le daba 20 los agarraba sin chistar. Nos devolvió el registro y nos fuimos con una bronca imposible.

Nota mental: no confiar más en gente con bigote
Nota mental 2: que difícil está eso en México, cuate

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