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domingo, 7 de mayo de 2017

Diario de Cindy, nuestra camioneta

7 de mayo

Querido diario, hola. Decidí empezarte hoy porque estoy realmente muy aburrida, hace ya mas de un día que estos tres zátrapas me dejaron en una especie de galponcito que dice ser un taller mecánico al lado de la ruta 15 de México. No me abandonaron eh, no te asustes, pero para explicarte porqué terminé acá debería ir un poco para atrás.

El jueves nos tomamos el ferry a Mazatlán y hasta ahí todo normal, me dejaron abajo al lado de muchos otros autos pero por suerte pude dormir tranquila y descansar después de la insolación que me pegué en Cabo Pulmo (ya voy a ahondar en esa noche porque no tiene desperdicio). La mañana del viernes cuando llegamos vino Ricky a buscarme y salimos a levantar a las chicas que ya estaban afuera. Cuando se subieros me asustó un poco la cara de Juani: se sentía mal pobre pero lo único que yo podía pensar era que no me vomite el tapizado, ya bastante les cuesta mantenerme limpia con esa aspiradorita pedorra que por suerte les regaló Tati (una amiga de ellos) en San Diego.
Fuimos a una Pemex a cargar nafta gracias a dios porque no daba más de la sed que tenía. Los malditos siempre esperan a que no de más para llenar el tanque. Te juro diario que lo que pasó después ni yo me lo esperaba: veníamos ya en la ruta, manejaba Ricky, Manu organizaba el desayuno y Juani estaba tirada atrás queriendo morir por culpa de unos tacos que comió en el ferry y de la nada tuc! se apagó el tablero y no me dieron las fuerzas ni para acelerar. Al principio pensé que era por los tacos, como le pasó a Juani, pero claro que tonta si yo ni los había comido. Frenamos al costado de la ruta y la Innombrable (mi amiga que viaja llevando a los otros chicos) me pasó corriente pero no llegué muy lejos. La cosa es que nos pasamos el viernes entero en un taller mecánico, me cambiaron la batería y el alternador y el sábado antes de salir de Mazatlán me repusieron también el aceite. Los chicos estaban chochos pero te confieso diario que yo muy bien no me sentía, sin embargo le puse onda.
Manejó Manu con Juani de acompañante y como siempre venían a los gritos cantando Drexler y Shakira y tomando mate (por suerte no se les ocurrió poner Bandana ni reggeton, el reggeton un rato me lo banco pero BANDANA....dios mio). El camino se llenó de curvas y me la re banqué pero en un momento no di más, me sentía muy mal y me pasó lo mismo que el viernes.
Cuestión que acá estoy, esperando que sea lunes porque claro, ni sábado a la tarde ni domingo en todo el día se trabaja. Los chicos se fueron con mi amiga la Innombrable y sus dueños a un pueblito costero acá cerca, yo les dije que no pasaba nada y que los esperaba acá. Pero bueno no te voy a mentir, un poco los extraño a los tres loquitos y nuestras fotos del día. Encima el dueño del taller en el que estoy se llama Ricardo y cada vez que dicen "Ricky" pienso que volvieron a buscarme. Por suerte mañana a la mañana ya los vuelvo a ver, después te cuento querido diario como pudimos resolver todo este despelote.

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