Un miércoles más en Snowmass. El reloj marca las 7:45 y las
caras dormidas empiezan a asomar por el locker. Llegan primero los que vienen
directo de Aspen y pegaditos los que se suben en el trayecto sobre Highway 82
en ese colectivo que llamamos fantasma porque nunca sabemos desde donde
arranca.
Empiezan las chicanas, las apuradas, los chistes a los que
todos saben que se acostaron tarde la noche anterior mientras un mate da
vueltas sobre cascos y botas a medio poner.
Esquíes de slalom en mano, camperas abiertas y botas
desabrochadas los que están llegando un poco tarde. Escaleras arriba, nos
volvemos a reencontrar en la base de la VX. Saludos a los que vienen del locker
del mall, nos terminamos de alistar con las miradas de quienes hacen otros
trainings puestas sobre estos argentinos siempre ruidosos.
Abre la silla y vamos de a seis para arriba. Infaltables
selfies e historias de Instagram sobretodo del equipo femenino.
Una vez arriba todo es concentración, charla del coach, formación
y los esquíes empiezan a dibujar sobre la pista. Corto, cruzado, pop, cuentas,
dale que salió bien, vamos una más.
Esquiada en equipo hacia Sam’s Knob y arriba una vez más a
pulir lo que acabamos de practicar. Que hora manejamos? Hacemos una última en
el murito después de mid station. Buena mañana chicos, los que tienen que ir a
presentarse pueden ir yendo. El que no labura que avise por el grupo y vamos a
esquiar.
Se vuelve a distender el clima, bajamos en patota cada uno a
su puesto de trabajo. Seguimos hablando de esto en el line up hasta cerrar el círculo
de una mañana más compartida con amigos, porque al final de eso se trata todo
esto, no?

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