...en ese momento no importaba nada mas que ella y él y todo ese nosotros que a tropezones venían construyendo. Tampoco importaban las mil discusiones, los malentendidos ni todo lo que se callaron. El instante que congelaba esa mirada era su tregua, su punto y a parte, su 'ahora sí'.
Pero no, la pared seguía ahí, lista para recibir el impacto, con la forma de su cara marcada en el medio de su inmensidad. Y otra vez acciones contradiciendo palabras y de vuelta los malentendidos y el silencio...
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