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martes, 28 de enero de 2014

Entre los cuernos y la muerte: la vida

Conocida es la frase “de los cuernos y la muerte no se salva nadie”, la última parte podríamos decir que es la lógica: todos sabemos que en algún momento nos vamos a morir, el relojito de la vida corre ‘finitamente’ y hasta podemos referirnos a otra conocida y trillada frase: “todo termina”. Ahora, ¿de “los cuernos” tampoco nos “salvamos”? Me parece que esa parte merece un análisis un poco más profundo. Esto es sólo una opinión personal que me da vueltas en la cabeza después de ver tantas películas de amor, calculo. Me parece que el tema acá es una cuestión más social que natural, ¿es que la Constitución tiene algún artículo que dice que todo ciudadano debe permanecer junto a la misma persona toda la vida o algún otro que establezca que mientras estamos con alguien el resto del mundo no existe? De haber algo de esto, no creo que contemple que no conocemos a todas las personas como para tomar la correcta y acertada decisión de con quién queremos pasar el resto de nuestros días. Planteo la siguiente situación: ¿qué pasa si estamos felizmente casados o en pareja y de repente aparece alguien que nos da vuelta el mundo en un giro de 180º completamente inesperado? La opción de jugársela por la “nueva” persona aparece después de probar (por decirlo de alguna manera), después de experimentar y sentir que eso que a primera vista fue tan fuerte es realmente verdadero y vale la pena arriesgar lo conocido, salir de la comodidad de lo cotidiano para enfrentarse a algo completamente distinto. Pero también está la posibilidad que después de “caer en la tentación” decidamos que no era lo que creíamos y nuestros sentimientos por esa persona que tenemos al lado se reinventen, vuelvan a ser los de los primeros tiempos. Sin embargo, no creo que haya una persona sobre la Tierra a la que no le moleste enterarse que es o fue ‘cornudo’ pero creo que es una postura que tomamos como natural cuando en verdad es social, impuesta desde el inicio de los tiempos. Como me dijo una amiga “creo que la Iglesia tiene mucho que ver con esto”, por supuesto que estoy de acuerdo, la institución del matrimonio desde el punto de vista de la Iglesia tiene fines muy claros, de hecho dentro de la lujuria como pecado capital se incluye el adulterio (‘unión sexual de dos personas cuando uno o ambos están casados con otra persona’) y es visto como una de las peores cosas que puede hacer el hombre. No tengo clara mi posición, esa es la verdad. Me parece que no puedo despegarme de lo social e impuesto para opinar. Siento que es una falta de respeto, una falta a la verdad, a la moralidad, al cariño hacia la otra persona, pero por otro lado a veces son sentimientos que no se pueden manejar, que nacen desde lo más profundo de uno. Hasta me animo a decir que son sentimientos animales, uno nunca sabe qué le espera a la vuelta de la esquina. Hablando de frases hechas hay una que me marca a fuego hace un tiempo y es que “la vida tiene muchas vueltas”….y es eso, ‘la vida’ lo que justamente nos pasa mientras nos debatimos en que no vamos a salvarnos ni de los cuernos ni de la muerte.

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