Estar en la sala de espera de una clínica/hospital para hacerme exámenes es de las cosas que menos me gustan. Que me revisen, me saquen sangre, me hagan preguntas...invadida, así me siento. Pero es inevitable, no? Es decir....de vez en cuando toca.
Ver las caras de pánico de los infaltables exagerados es un condimento que le da humor a la estadía. Se que no está bien reírse de la gente pero es mi alivio para matar el tiempo.
Me es imposible concentrarme en la lectura de un libro mientras espero por que mi atención está puesta en escuchar mi apellido lo antes posible.
Lo único que agradezco es que el fin justifica los medios.
Enviado desde mi BlackBerry de Personal (http://www.personal.com.ar/)
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