29/07/2010
Si en su vida no hay fracasos, no corrió bastantes riesgos
Luego de tomar una decisión uno suele replantearse la manera
en que llevó a cabo tal o cual cosa y automáticamente se le ocurren mil formas
de las que podría haber actuado. Pero lo que nos olvidamos en ese momento es
que las cosas ya están hechas, es decir que pensamos cómo deberíamos haber
jugado pero con el resultado puesto. Es muy común escuchar a los técnicos o
mismo a los jugadores hablar luego de haber perdido un partido y decir que el
contrario se tiró atrás y planteó mal el juego, que la pelota sólo entró porque
tuvieron suerte, pero el resultado ya está puesto y ahí entra también la
falta de autocrítica muy común no sólo en el fútbol argentino, sino en los
argentinos en sí. Creo que lo que nos hace falta es reconocer nuestros errores,
ya que al correr ciertos riesgos uno se encuentra en un principio con un 50% de
probabilidades de triunfar y otro 50% de fracasar y no por eso debe dejar de
intentarlo.
Como escribí en otras entradas, nunca estuve de acuerdo con
la designación de Maradona como técnico de la Selección , pero fue un
riesgo que se corrió y que, lamentablemente para el propio Diego y quienes lo
rodean, terminó en fracaso. Éste ejemplo es muy claro para lo que estoy
planteando ya que tranquilamente se podría haber omitido la posibilidad de
darle el cargo por el hecho de que sus antecedentes como técnico dejaban mucho
que desear (creo igual, que en este caso los hechos hablaban por si mismos y la
posibilidad no debería haber existido, pero no voy a entrar en detalles con el
tema sino usarlo simplemente para justificar mi idea).
A lo que voy con todo esto es que uno en la vida debe
arriesgarse (siempre y cuando esté haciendo las cosas bien, es decir sin lastimar
a nadie y actuando “legalmente”) porque si no lo hace, no sólo no fracasará
sino que tampoco llegará a triunfar, por lo menos esa es mi humilde opinión.
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